TODOS TENEMOS RELIGIÓN: TODOS TENEMOS UN DIOS VERDADERO O FALSO

Sociológicamente, puesto en sencillo o simple, la religión es un sistema de ideas (doctrina), que se fundamenta en creencias (fe) en un “ser” (dios) y se concretiza en ritos y otras manifestaciones de esas creencias. Básicamente así funcionan las grandes religiones del mundo… cuyo Dios es un ser Supremo, Sobrenatural, Trascendente… El cristianismo, que en principio es una forma de vivir, se articula igualmente sobre una doctrina que se fundamenta en un sistema de creencias (fe en Cristo) que se concretiza en ritos y otras manifestaciones de esa fe.

En el mundo actual, mal llamado “desacralizado”, pero en el que, en realidad, “todo” ha sido sacralizado, -poniendo lo profano al mismo nivel de lo sagrado-, “todo” se ha vuelto religión; en cuanto que cualquier cosa sirve de sustento a la vida de una persona y le da sentido a la misma.

Veamos algunos casos. Iniciemos con el caso del catedrático universitario que se declara ateo, (entendiendo “ateo” como quien no cree en Dios, Ser trascendente); sin embargo, tiene un sistema de ideas y creencias (“religión”) que le dan sentido a su vida: cree en su capacidad académica, cree en sus conocimientos de la materia de su especialidad, cree en el sistema universitario que le ha permitido acumular puntaje y promoverse hasta ser catedrático y obtener una plaza en propiedad. Tiene un ritual de presentación personal (su imagen ante alumnos y compañeros de trabajo), ritual de entrada y salida del aula, de desarrollo de sus lecciones, de calificación de pruebas, de entrega de notas, entre otras cosas. Tiene su propio dios (el “sistema”), a su medida.

Si una mañana este catedrático llega a la universidad y se encuentra que todo lo que tenía ya no lo tiene. Es decir, ya no es parte de la planilla institucional, no tiene ningún curso a su cargo, su cátedra no existe, no tiene alumnos a quién formar, no le reciben en el área administrativa, él es un extraño para la universidad y todo su sistema…, ni siquiera tiene opción de iniciar un proceso legal para resarcir su estatus (derechos y privilegios)… Entonces todo su mundo se derrumba…

¿De qué se agarra? No le queda nada. Toda su vida pierde sentido, su fe en el sistema se viene abajo… Esto nos manifiesta que en su mundo se había hecho su propia religión. Su propio sistema de ideas, creencias y ritos sobre el cual se sostenía su vida…

Analógicamente, le puede pasar al empresario que ha puesto su confianza en su empresa…; al prestamista, o el rico, que ha puesto su confianza en su dinero…; al filósofo que ha puesto su confianza en su filosofía…; al científico que ha puesto su confianza en su ciencia…; al ser humano que pone su confianza en sí mismo, en sus propias capacidades, en su fama, en su arte…, excluyendo a Dios.

Es decir, todos creemos en algo o en alguien; todos tenemos diosecillos en los que creemos (idolatría). Todos tenemos un sistema de creencias. La cuestión es, si esas creencias son capaces de dar respuesta a los grandes problemas existenciales, como el sentido de la vida, la muerte, la vida eterna, el bien, el mal, el dolor…, o no son capaces.

De mi parte sólo he encontrado una Persona que da respuesta de manera fehaciente a esas interrogantes: Jesucristo. Todo lo demás es pasajero, finito y efímero.

Diácono Federico Cruz Cruz